Critica del concierto de Graham Bonnet Band + Deaf Leopard en Razzmatazz sala 2 (Barcelona) el 4 de Diciembre de 2017La mas completa agenda de conciertos y bares, asi como la biografia y discografia de los principales grupos que tocan en Barcelona.
    

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Graham Bonnet Band + Deaf Leopard
Sala Razzmatazz 2
04/12/2017

Texto: Max G. Lavarello
Cartel promocional

Tan sólo algunas semanas después de pisar el escenario mayor de la sala barcelonesa junto a Michael Sckenker y compañía, el ya septuagenario y siempre elegante vocalista estaba de vuelta en la ciudad con su propia banda, para deleitarnos con un repertorio plagado de varios de los grandes temas que ha grabado a lo largo de su carrera, aunque haciendo hincapié en los de Alcatrazz, el grupo que formó justo después de que el citado Schenker lo despidiera del MSG, y en cuyo primer álbum figuraba Yngwie Malmsteen, el tercer guitar hero con el que Bonnet trabajaría de manera consecutiva, tras el legendario Ritchie Blackmore (con quien coincidió en Rainbow) y el rubio alemán de la chaqueta de aviador.

Con la sala bastante vacía todavía, Deaf Leopard se dispusieron a hacernos entrar en calor en una fría noche de lunes con sus versiones de (obviamente) Def Leppard. Si bien hay quien reniega de esta clase de bandas-tributo, no creo que pudieran ponerse demasiadas pegas a su actuación, teniendo en cuenta que tiraron de clásicos indiscutibles de los británicos, ejecutados con precisión y con sonido poderoso. “Let it Go”, “Photograph”, “Rock of Ages”, “Animal”, “Hysteria”, una especialmente inspirada “Pour Some Sugar on Me”, “Let’s Get Rocked”, sonaron convincentes, con un gran trabajo de guitarras, y fueron interpretadas con conocimiento y respeto. Tal vez abusaron de coros pre-grabados, pero no fue impedimento para pasar un buen rato.

Tras la pausa de rigor, los músicos de la banda de Bonnet empezaron a aparecer en el escenario de manera un tanto fría, mientras afinaban sus instrumentos y aguardaban a que su líder diera el pistoletazo de salida. Y entonces… dio inicio un verdadero “tour de force” por parte de nuestro amigo Graham y sus secuaces. El clásico “Too Young to Die, Too Drunk to Live”, del primer disco de Alcatrazz, se encargó de abrir un efectivísimo repertorio que sin duda dejó al público (digámoslo, escaso para una personalidad del calibre de Graham Bonnet), más que satisfecho. La segunda de la noche, la bestial “All Night Long” de Rainbow, ya encendió aquello de manera definitiva y dejó patente que la garganta de nuestro protagonista es un portento, especialmente teniendo en cuenta su edad.

Así, fueron cayendo gemas como “God Blessed Video” (del segundo disco de Alcatrazz, ya con el mago Steve Vai sustituyendo a Malmsteen), “Stand in Line” (del álbum “Bonnet” que grabó junto a otro virtuoso de las seis cuerdas, Impelliteri), más números del primero de Alcatrazz, como “Island in the Sun” o “Jet to Jet”, temas inolvidables de aquel único trabajo junto a Schenker, como “Desert Song”, “Samurai” o “Assault Attack”, el éxito “Since You Been Gone” (extraída también de aquel fantástico “Down To Earth” de Rainbow), títulos de sus discos en solitario, como “Night Games”, o la reciente “California Air”, hasta llegar al final del concierto, finiquitado con dos temas tan queridos por sus incondicionales como “Hiroshima Mon Amour” (Alcatrazz) y “Lost in Hollywood” (Rainbow). El nivel y la entrega demostrados por Bonnet son realmente dignos de mención. Cantar en tonos tan altos no está al alcance de cualquiera, y menos con un repertorio tan exigente. Algunos pasajes obligaban a nuestro amigo a darlo todo, cosa que hacía que las frases inmediatamente posteriores pudieran verse afectadas en cierta medida, pero era imposible reprocharle nada.

La banda, por su parte, realizó una labor excelente. La inclusión al teclado del añorado Jimmy Waldo hace que las canciones de Alcatrazz brillen como antaño. La base rítmica, compuesta por Mark Banquechea a la batería y la actual pareja de Bonnet, la preciosa Beth-Ami Heavenstone, cumple su cometido sin fisuras, y del gran Joey Tafolla solamente pueden decirse cosas buenas. Surgido de la factoría de virtuosos de la guitarra que era el mítico sello Shrapnel Records, en él recae la misión de calzarse los grandes zapatos de todos los mencionados magos de las seis cuerdas que han acompañado a Graham Bonnet a lo largo de su carrera, y lo logra sin ningún tipo de dificultad aparente, aportando su maestría sin hacernos echar de menos a sus predecesores en absoluto, cosa que es decir mucho.

En resumidas cuentas, un auténtico festín para los seguidores de Bonnet.